Lola Narbona

Cada día es una nueva aventura con él

Lola Narbona es profesora de la Universidad de Málaga. Ella y su esposo son feligreses de la parroquia de San Pedro de Málaga, y tienen un hijo de 15 meses. Reproducimos la entrevista que le realizaron desde la Diócesis de Málaga, un testimonio maravilloso de una madre cristiana.

 

¿Qué significa para ti ser madre?

–Supongo que me estaré respondiendo a esta pregunta durante toda la vida, pues en cada etapa supondrá algo nuevo. Pero, en mi corta experiencia, puedo decir que, desde el momento en que me enteré de que iba a ser madre, lo que ha supuesto en mi vida es que la gran felicidad que tenía desde que me casé, se hizo aún mayor. Y esto a pesar del miedo al dolor y la preocupación por el hecho de que todo saliera bien, de las noches, llamémoslas “de sueño intermitente”, del cansancio, del no parar y del privarse de ratos de ocio. Me faltarían líneas para describir lo que siento cuando mi niño me mira a los ojos con una mirada tan limpia y me sonríe, cuando, casi sin saber hablar, llega a la casa con su padre y me llama a voces diciendo “¡mamá!”... Cada día es una nueva aventura con él. Sé que suena idealizado lo que he dicho, pero es la verdad, y creo que a veces no apreciamos este tipo de pequeños detalles con las prisas e incluso nos da corte reconocerlos.

 

 

 

 

Águeda

Ser madre es parte de la vocación de ser familia: dedicar tiempo a otras familias, a la propia, al trabajo, a celebrar la fe, a los hijos, ¿cómo concilias todas estas facetas de tu vida?

–Bueno, esta pregunta da por sentado que concilio todas las facetas que mencionas, y, en honor a la verdad (y porque va a leer mi respuesta gente que me conoce), tengo que reconocer que, como todos, soy limitada. Tengo bastante claras mis prioridades, que son principalmente mi familia (la que formamos mi marido y yo cuando nos casamos y las que tenemos “de nacimiento”), mi trabajo, mis amigos y mi fe. En el sustrato de todo ello está como fundamento Dios. Ante Él y con su ayuda intento orientar éstas y otras facetas de mi vida, pero estoy segura de que tanto Él como todos los demás deben de tener quejas. Por otra parte, en términos más del día a día, para poder conciliarlo todo, me pedí una reducción de horario de trabajo y de sueldo, cuento con mi marido, con la ayuda de una señora estupenda y con un “equipo de reserva” de abuelos inigualables (uno de ellos en el Cielo, mi padre, el ángel de mi niño).

Mayo es el mes que dedicamos a nuestra Madre, la Virgen María, ¿en qué te ayuda el testimonio de la Virgen?

–Pues lo que más me llama la atención de la Virgen es su fortaleza. Una de las cosas que más temo es ver a mi niño sufrir, y siempre me imagino lo que tuvo que pasar la Virgen presenciando el dolor tan inmenso e injusto de su Hijo. Estoy segura de que me consolará cuando lo necesite. También me acuerdo de la Virgen indirectamente al observar a otras madres maravillosas que me sirven de ejemplo, de apoyo, de consejo… me refiero especialmente a mi suegra, a quien la adornan tantas virtudes que está contribuyendo a que la palabra “suegra” deje de sonar mal; ella, sin darse cuenta, me da un montón de ideas para ser una buena madre y una buena persona; y cómo no, me refiero también a mi madre, que ocupa un lugar privilegiado en mi corazón, en mi alegría y en mi día a día, y que representa para mí todo un catálogo de actitudes a imitar que me sirven de referente en la vida aun cuando calla. Me siento muy orgullosa de ella y aprovecho para decirle otra vez: ¡Te quiero, mamá!

Enlace a la publicación de la Diócesis de Málaga...